Mi propio blog, con casino y furcias

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sábado, junio 16, 2007

Paridas de la paridad

Eh, no saquéis las navajas todavía, que lo de la paridad considerado así en abstracto me parece bien y necesario. Pero hay que reconocer que a la sombra de la paridad, se están realizando una serie de bobochorradas que no tienen nombre.

Para empezar, el Congreso de los Diputados ha aprobado una moción para que la paridad llegue al campo de los euros acuñados en España. Vale, en sí mismo pues no me parece mal, pero no creo que esto vaya a significar una gran diferencia para las mujeres de este país. Además, que la lista de candidatas la encabece Clara Campoamor me parece muy razonable, pero vamos a ver lo que hay hoy en día en los euros españoles: la catedral de Santiago de Compostela; Cervantes; el Borbón (que guste o no es el Jefe del Estado); y el Quijote, en una serie especial de monedas de dos euros conmemorativa del cuarto centenario de la primera edición de dicho libro.

La verdad es que son monedas bastante cutres, sobre todo si las comparas con los créditos imperiales,

Si existieran, los créditos imperiales serían así, sin duda.

pero las opciones que normalmente se utilizan en las monedas son las de reflejar personajes realmente relevantes para la historia del país en cuestión, símbolos nacionales, iconos culturales o a los dirigentes actuales. Desde esa perspectiva, si se quiere lograr la paridad, sólo debería plantearse la posibilidad de incluir personajes como Isabel la Católica, Santa Teresa de Jesús, Sofía de Grecia o la propia Clara Campoamor, ¡pero es que la Cadena Ser ya ha hecho una encuesta incluyendo a Rocío Jurado o Arantxa Sánchez Vicario! Seamos serios por un momento: ¿una tenista o una cantante se pueden comparar al puto Cervantes? País de locos.

De todas formas, ni se me habría ocurrido hablar de la chorrada esta de las monedas de no ser porque en Madrid (¿dónde, si no?) se vuelve a librar una batalla entre la irrelevancia y la intrascendencia. Y es que el Consejo de la Mujer del susodicho municipio ha solicitado al Ayuntamiento que reconozca que lo que hay en el escudo de Madrid es una osa, y no un oso.

Hay que reconocer que Ruiz Gallardón ha demostrado que, a veces, los políticos pueden estar a la altura de las circunstancias: "Sin perjuicio de que es fantástico que los medios y los responsables municipales participemos en la polémica, ésta la deben resolver los expertos (..) Son polémicas buenas, divertidas y sanas que indican que la ciudad está muy bien. Que hablemos de estas cosas significa que no hay otros problemas". A la vez, demuestra la nula importancia del tema y se quita de en medio, pasando la polémica a la Academia de Heráldica.

Polémica, por cierto, poco comprensible desde fuera. Todo el mundo sabe distinguir a un oso de una osa al golpe de vista.

Oso pardo

Osa parda

Aunque hay que reconocer que en algunas especies es más fácil que en otras.

Quod erat demonstrandum

En todo caso, y por si esto no fuera suficientemente absurdo, el experto de turno afirma que no sólo es una osa, sino que no está claro que el árbol sea un madroño. Ante esta situación, "Mi propio blog, con casino y furcias" se autodeclara experto en la materia y afirma que el oso en realidad es un oso panda, en homenaje al padre de Ranma 1/2, y que el árbol en realidad es un mallorn. Puestos a hacer el gilipollas, hagámoslo bien, hombre.

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1 comentarios:

  • A las 12:51 p. m. , Anonymous McKenan ha dicho...

    ¡Los osos gummi! Joder, qué recuerdos.

    Sapito, sapito

     

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