Mi propio blog, con casino y furcias

¡Ah! ¿No hay sitio para mi en vuestros blogs, eh? ¡Vale! Me construiré mi propio blog. Con casino. ¡Y furcias!

jueves, junio 21, 2007

Son aquellas pequeñas cosas...

...las que te permiten conocer de verdad a las personas.

Supongo que casi todos vosotros conocéis la historia de Carrillo y su peluca. Durante los años duros de la transición, Carrillo entraba y salía del talego como Pedro por su casa, y para evitar que la policía lo enganchara más veces de las que tocaban, utilizaba una peluca que un buen día desapareció para siempre en manos de la policía.

En 1996 Mayor Oreja, en plan homenaje de reconciliación, hizo un acto público en el que, como Ministro del Interior, le devolvió la famosa peluca.

Sólo que no era la auténtica.

Claro, cuando ves que alguien es tan vil como para mentir en un asunto tan irrelevante (con lo fácil que habría sido reconocer que la peluca no la han encontrado y dar otra cualquiera en plan simbólico), comprendes que sea lo suficientemente vil como para llegar a acusar a un hijo de deshonrar la memoria de su padre asesinado, sólo por ejercer un derecho que se supone que tiene todo miembro de una asociación: el de querer presidirla. Y es que hay víctimas buenas y víctimas malas; irónicamente, la división la hace el mismo partido que está todo el día con el rollo del "respeto a las víctimas del terrorismo".

Luego se extrañarán de que ningún otro partido quiera pactar con ellos ni para tomar unas copas en el bar.

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