Mi propio blog, con casino y furcias

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martes, octubre 30, 2007

El poder de la pornografía y la búsqueda de la felicidad

Menos de veinticuatro horas ha tardado el ejército en empezar a estudiar si expedienta o no a esta soldado por aparecer desnuda en "Interviú". Y con independencia de si al final hay o no expediente, lo que ya han dejado claro es que no les hace puñetera gracia. Y eso que la frasecita de lo que se liga en los cuarteles puede hacer más por el Ejército que todas las campañas de publicidad cargante.

La verdad es que esta actitud moralista choca con la que ha mostrado el mismo ejército en casos más escandalosos, como por ejemplo usar un helicóptero para ir de mariscada. Pero no es el único caso en el que a una mujer le ponen problemas por haber posado desnuda.

Les presento a la estadounidense Michelle Manhart, sargento de las Fuerzas Aéreas y relevada de sus funciones tras posar para "Playboy".

"Vale, esto es cosa del ejército". Pues tampoco, señores míos:

A Corina Ungureanu, una ex-gimnasta rumana, y a sus dos compañeras de selección que posaron desnudas con ella, se les prohibió entrenar o competir en Rumanía durante cinco años. La excusa fue que en algunas fotos usaron los leotardos oficiales de la selección.

En cuanto a Ana Paula Oliveira, juez de línea brasileña, posar para "Playboy" le costó ser excluida por la FIFA de la lista de posibles internacionales.

Finalmente, Bai Ling es una actriz que tendría que haber aparecido en un breve papel en "La venganza de los Sith" y a la que George Lucas eliminó del metraje por haber salido desnuda, nuevamente, en "Playboy". Aunque Lucas, por supuesto, dijo que esto no tenía nada que ver.

Y ahora es cuando viene la pregunta: ¿por qué?

En primer lugar, utilizar imágenes de mujeres bellas con fines promocionales es algo universalmente reconocido como "buena idea". No sólo lo hacen los pizzeros, sino también las funerarias.

E incluso unos expertos en imagen pública como el ejército israelí.

Les presento a Yarden, quien declara que le encantaba disparar con el M-16 y que tenía buena puntería. Y esta foto no generó ningún problema con el ejército israelí; al contrario, de hecho era una operación de imagen. Y hablamos de un ejército acostumbrado a hacer pasar masacres de civiles como "operaciones de legítima defensa", y asesinatos indiscriminados con bombas como "ejecuciones selectivas", así que algo saben de vender imagen.

Pero en segundo lugar, y es de lo que realmente quería hablar, no entiendo el miedo que se le tiene al sexo, a la pornografía y al erotismo. Si hay algo que comparten todas las dictaduras, sean de extrema derecha o de extrema izquierda, de corte religioso o laicista, es la prohibición del erotismo. Desde el Irán del tío Ahmadinejad hasta la Cuba de Fidel Castro, pasando por la España franquista, de las primeras cosas que se prohíben es todo lo que pueda sonar a sexo.

En las democracias no podemos hacer esto, pero eso no implica que los responsables de turno tengan menos miedo al sexo. Lo que les ha pasado a Pilar Pacheco, Michelle Manhart, Corina Ungureanu, Ana Paula Oliveira y Bai Ling no es más que un ejemplo de eso, pero hay otros muchos dispersos por todo el planeta.

En Fort Lauderdale (Florida, USA) el alcalde compró retretes de 250.000 dólares cuyas puertas se abren automáticamente al poco tiempo y cuyo principal fin es el de "Proveer un ambiente familiar donde la gente pueda llevar a sus hijos si necesitan ir al baño, sin preocuparse por si dentro hay alguna pareja de hombres teniendo sexo". El hecho de que, según la policía de Fort Lauderdale, el número de denuncias presentadas anualmente por esta causa sea de CERO (0), no fue óbice para que el bueno de Jim Naugle tomara esta decisión.

Del mismo modo, en Arizona despidieron a un policía por descubrir que rodaba vídeos porno con su mujer y los vendía en Internet. El juez que avaló el despido señaló que "Ronald Dible puede tener el derecho constitucional para hacer lo que quiera con su vida sexual, pero no para ser un miembro de la policía al mismo tiempo". Y al margen de la deficiente argumentación jurídica, no deja de ser un buen ejemplo de esta postura de miedo al porno: como estamos en una democracia, no se puede prohibir que alguien tenga la vida sexual que quiera, pero sí se puede utilizar esa vida sexual para despedirle. No cabe duda de la tesis: el erotismo, el sexo,la pornografía son, al parecer, algo objetiva e intrínsecamente malo.

Hasta el extremo de que, según leo en Menéame, un ciudadano escocés (del cual se da nombre y apellido, faltaría más) ha sido denunciado por "alteración del orden público" por mantener relaciones con una bicicleta... y dentro de su habitación. Al margen de la coña que pueda tener la noticia, lo que me interesa señalar es esto: el tío estaba dentro de su habitación, con la puerta cerrada, y fue sorprendido por dos compañeras de trabajo que entraron usando la llave maestra. Y aún así se considera que estaba alterando el orden público. Es más: no es suficiente castigo el escarnio público y la posible pena, es que lo han incluido en el registro de agresores sexuales. Las consecuencias concretas de esta inclusión no las conozco, pero me las puedo imaginar. Y me parecen totalmente desproporcionadas como castigo por follarse una bicicleta.

¿A dónde quiero llegar con este ladrillo, os estaréis preguntando? Pues muy sencillo: a que no lo entiendo. No comprendo por qué hay tanta gente que piensa que el sexo es malo, que la pornografía es perniciosa, que el erotismo debe ser prohibido. Pero, como no podía ser de otro modo, tengo una teoría. Y es ésta: el sexo (y sus complementos/sustitutivos, la pornografía y el erotismo) nos hacen felices.

Hoy en día, la felicidad como valor filosófico o jurídico está de capa caída. Cuando se habla de "felicidad" se habla con un tono casi despectivo: o bien haciendo referencia a una situación puntual, concreta y pasajera, la mera satisfacción momentánea de una necesidad; o bien, para mostrarnos que la felicidad que creemos tener es falsa e intentar convencernos de que somos infelices, y no sólo eso, sino que jamás podremos ser felices a menos que nos autoengañemos.

Pero esto no siempre ha sido así. La primera declaración de derechos (en el sentido moderno del término, descartando figuras anteriores que ya existían en Inglaterra) de la historia es la Declaración de Derechos del Buen Pueblo de Virginia. Y establece en su primer punto:

"Que todos los hombres son por naturaleza igualmente libres e independientes, y tienen ciertos derechos inherentes, de los cuales, cuando entran en un estado de sociedad, no pueden ser privados o postergados; en esencia, el gozo de la vida y la libertad, junto a los medios de adquirir y poseer propiedades, y la búsqueda y obtención de la felicidad y la seguridad".

Qué fuerte, ¿no? La búsqueda de la felicidad, un derecho inherente a todo ser humano, tan importante como la vida, la libertad, la propiedad o la seguridad.

Pero no es el único texto en el que se habla de la felicidad como algo importante. En la propia Declaración de Independencia de los Estados Unidos se establece que: "Nosotros creemos ser evidente en sí mismo, que todos los hombres nacen iguales y dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables: que entre estos son los principales la seguridad de la libertad y la vida, que constituyen la humana felicidad: que para asegurar estos derechos se instituyeron entre los hombres los gobiernos, derivando sus justos poderes del consentimiento de los pueblos: que siempre que cualquiera forma de gobierno se haga destructiva de estos fines, toca al derecho imprescriptible de la sociedad alterarla, o abolirla y escablecer otra nueva, zanjando sus fundamentos sobre aquellos principios, y organizando sus poderes de la manera que juzgue mas conducente para el efecto de su seguridad y felicidad".

Nuevamente, la felicidad como complemento de la libertad, la vida y la seguridad. Y si os paráis a pensarlo, tiene lógica: si estás vivo, y tienes libertad y seguridad, deberías poder ser feliz.

También en España tenemos ejemplos de esto: en la Constitución de 1812, el artículo 13 señalaba que "El objetivo del Gobierno es la felicidad de la Nación, puesto que el fin de toda sociedad política no es otro que el bienestar de los individuos que la componen".

De todo este rollo, lo fundamental es que la felicidad no es posible si no se tiene libertad y seguridad. Y ésa es la única explicación posible para que tanta gente luche con tanta fuerza contra el erotismo: si nos dejaran disfrutar del sexo, deberíamos ser felices. Y si a pesar de esto no lo somos, probablemente sea porque no tenemos la suficiente libertad o seguridad. Podríamos acabar dándonos cuenta de ello, y eso no estaría bien porque nos impediría cumplir las funciones que tenemos como ciudadanos: "pagar, votar y callar".

Por eso, prefieren eliminar el riesgo. Si directamente asumimos que no somos felices, y nos dificultan serlo, no nos preguntaremos nada. Si no echamos de menos la felicidad, no tenemos por qué echar de menos a sus compañeras, la libertad y la seguridad.

Quizá sea un salto argumentativo muy grande. Pero no le encuentro otra explicación; no creo que el hecho de ver mujeres desnudas en mi ordenador pueda afectar, ni mucho ni poco, a que caiga un régimen dictatorial. Y sin embargo, todos los dictadores la reprimen con tanta fuerza como a la oposición democrática. Algo tendrá el agua cuando la bendicen, y algo tendrá el porno cuando da tanto miedo a los tiranos.

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8 comentarios:

  • A las 12:17 p. m. , Blogger José.Fabregat ha dicho...

    Tus saltos conceptuales me asustan. Y tu habilidad para meter fotografías eróticas que vienen a cuento en un post serio sobre política, más, enhorabuena.

    Sin embargo creo que no estoy del todo de acuerdo. Es obvio que a ningún político le gusta que la gente disfrute del sexo, y tampoco podemos echarle la culpa a la moral judeocristiana porque creo que en China tampoco está muy bien visto y no me atrevería a acusarlos de judeocristianos.

    En el caso de los retretes, apuesto porque la contrata con los retretes de 250.000$ le dejaba algo de dinero, porque ese precio por una puerta que se abre con un temporizador, es un pelín desorbitada.

    En general creo que tener sometida sexualmente a la población ayuda a tener a la población sometida en general, no solo porque no son felices, sino porque es un control más sobre el cuerpo y la mente de los ciudadanos, como imponer un horario, obligar a hacer unas tareas, o cualquier otra cosa que si bien jode, tampoco aporta mayor beneficio al estado que la de tener a sus ciudadanos sometidos. Y si se legisla de forma liberal al respecto, se buscan triquiñuelas para ello. Obviamente la casta gobernante, del tipo que sea, no tiene inconveniente en respetar esa imagen sexual en público y tener otra en privado.

     
  • A las 4:51 p. m. , Blogger Casinoyfurcias ha dicho...

    "José.Fabregat dijo...
    Sin embargo creo que no estoy del todo de acuerdo. Es obvio que a ningún político le gusta que la gente disfrute del sexo, y tampoco podemos echarle la culpa a la moral judeocristiana porque creo que en China tampoco está muy bien visto y no me atrevería a acusarlos de judeocristianos".

    Si de hecho eso es lo que me asombra. Hasta donde yo sé, sólo hay dos detalles compartidos por todas las dictaduras del Universo Mundo: el control de los medios de comunicación y la prohibición del erotismo. Lo primero tiene un interés objetivo, pero lo segundo no lo entiendo.

    "José.Fabregat dijo...
    En el caso de los retretes, apuesto porque la contrata con los retretes de 250.000$ le dejaba algo de dinero, porque ese precio por una puerta que se abre con un temporizador, es un pelín desorbitada".

    No te quedes con la anécdota del precio. Lo importante (a efectos de lo que estoy comentando) es que se puede dar como razón de un gasto absolutamente desorbitado el riesgo (casi inexistente) de encontrarte dos hombres follando en el retrete, ¡y eso se considera como una argumentación perfectamente lógica!

    "José.Fabregat dijo...
    En general creo que tener sometida sexualmente a la población ayuda a tener a la población sometida en general, no solo porque no son felices, sino porque es un control más sobre el cuerpo y la mente de los ciudadanos, como imponer un horario, obligar a hacer unas tareas, o cualquier otra cosa que si bien jode, tampoco aporta mayor beneficio al estado que la de tener a sus ciudadanos sometidos".

    Ya, pero reitero: lo llamativo del caso es que esa es la única conducta compartida. Quiero decir, en unos casos se imponen unos horarios estrictos y se estataliza la producción, en otros es el mercado el que opera; en unos los rituales de adoración al líder son continuos, en otros muy aperiódicos; pero en prohibir el porno, desde Castro a Ahmadinejad, todos están de acuerdo.

    Hombre, ya se dice que "tira més un pèl de figa que una maroma de barco", pero aún así, yo diría que las fotos de chicas desnudas (o chicos, en su caso) carecen de poder para derribar el orden social establecido.

     
  • A las 7:36 p. m. , Blogger Frikihippy ha dicho...

    Pues, aprovecho la ocasión para enseñarte dos fotos que hice en el FICEB (y que ciertamente, me teleportaron a la felicidad más absoluta, aunque fuera solo temporalmente...).

    Y además, he aquí una noticia algo antigua, pero que viene a tocar el meollo de lo que hablas. Por motivos de trabajo tuve que buscar información sobre el Ficeb (seguro que vuestras mentes calenturrientas no selo creen) acabé leyendo que de momento el contrato que tenían llegaba hasta 2007 y que ante la misteriosa negativa a renovarlo no había sitio donde ubicar el evento posteriormente.

    Veremos veremos...

    Noticia antigua:
    http://www2.noticiasdot.com/publicaciones/2006/1006/2810/cine/cine_281006-01.htm

    Fotos molonas:

    http://hotimg16.fotki.com/a/81_202/239_32/DSC01062.jpg

    http://hotimg12.fotki.com/a/81_202/239_32/DSC01016.jpg

     
  • A las 9:45 p. m. , Blogger keleb-dûr ha dicho...

    lo que me parece admirable es que esas tipas tengan los ovarios de hacerse fotos desnudas y luego volver al cuartel con todo el personal masculino revolucionaó. Que por cierto ¿qué mejor propaganda para el ejército?

    Dejando de lado que estoy un poco hastiada de la saturación de sexo en esta nuestra sociedad, creo que tienes razón en cuanto a que es común en toda dictadura prohibirlo ¿por qué? nu sé. Quizá sea, efectivamente una forma más de sometimiento de la población o pura hipocresía sin más.

    Lo del tío de la bici lo oí en las noticias y me quedé flipando ¿o sea que si te pillan haciéndote un pajote también pueden denunciarte? es que ya me parece muy fuerte ¿y a las pavas no habría que acusarlas de allanamiemto de habitación o qué?

     
  • A las 4:36 a. m. , Blogger Frikihippy ha dicho...

    Pues, por lo que leí una vez, en algunso estados de EEUU era "il.legal" tener sexo en otro lugar que no fuera tu lecho...

    Quizá normas de otro tiempo, que se quedan ahí ancladas en la legislación hasta que un integrista (como esas allanadoras de la bici) la sacan a relucir.

    Mundo este...

     
  • A las 2:21 p. m. , Blogger Casinoyfurcias ha dicho...

    "Frikihippy dijo...
    Pues, aprovecho la ocasión para enseñarte dos fotos que hice en el FICEB (y que ciertamente, me teleportaron a la felicidad más absoluta, aunque fuera solo temporalmente...)."

    Hippyyyy!!!!

    T'odie, t'odie, t'odie!!!!

     
  • A las 1:51 p. m. , Blogger Blue Marble ha dicho...

    Hola,
    He llegado a tu blog casualmente y me parece bastante interesante.

    Tu post habla de la negacion/ restriccion del sexo y su enlace con la sumision de los ciudadanos al no poder ser felices.

    Estoy de acuerdo con los intentos de supresion de felicidad. Sin embargo, creo que las razones son mas comerciales que politicas.

    El sexo vende. La pornografia vende. El erotismo vende. Lo ha hecho siempre y siempre lo hara. Y cuanto mas dificil es de conseguir mas caro se paga. Pueden tratar de suprimir todo lo que quieran, pero al final el instinto humano (o como se quiera llamar) sale a la luz (rompiendo la tela de araña, el muro de Berlin o lo que sea) y volvemos a tener un tiempo de cierta permisividad sexual y luego, despues de un tiempo, curiosamente, la tendencia va en sentido inverso.

    Hay otra cosa que me pregunto:
    Has mencionado ciertas señoritas que se han desvestido y luego han tenido problemas. Desgracidamente, estas cosas ocurren y se sabe que ocurren. Entonces, ¿que movio a otras señoritas a hacer lo mismo?
    ¿Pensaban ellas que no les iba a ocurrir? ¿el dinero merecio la pena?
    Son tan solo mis reflexiones.
    Saludos, BM

     
  • A las 8:45 p. m. , Blogger Casinoyfurcias ha dicho...

    "Blue Marble dijo...
    Estoy de acuerdo con los intentos de supresion de felicidad. Sin embargo, creo que las razones son mas comerciales que politicas".

    No lo tengo tan claro. Al fin y al cabo, los esfuerzos para erradicar el porno suelen venir desde las dictaduras. En las democracias, se suelen quejar de él, pero no se prohíbe.

    "Blue Marble dijo...
    Hay otra cosa que me pregunto:
    Has mencionado ciertas señoritas que se han desvestido y luego han tenido problemas. Desgracidamente, estas cosas ocurren y se sabe que ocurren. Entonces, ¿que movio a otras señoritas a hacer lo mismo?"

    Yo creo que hubo tres razones: primera, pensar que a ellas no les iba a pasar (al fin y al cabo, cientos de mujeres se han desnudado en Playboy o Interviú y sólo unas pocas han tenido problemas); segunda, el dinero (obvio); y tercera, un cierto sentimiento de vanidad. A todos (hombres y mujeres por igual) nos gusta pensar que somos atractivos, y la demostración definitiva de ello es que una revista como éstas quiera publicar fotos tuyas. Evidentemente, esto es más aplicable a las mujeres, pero vamos, creo que ser portada de Interviú debe ser un subidón de ego considerable.

     

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