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jueves, octubre 25, 2007

Se han meado en la alfombra de mi infancia

A ver si reconocéis esto:



Alvin y las Ardillas. Otra de las grandes series de nuestra infancia.

Pues bien, alguien en Hollywood ha decidido que sería una buena idea recuperarlas para la pantalla grande. Esto no tiene por qué ser malo; es cierto que este tipo de películas se basan en que la nostalgia les da un atractivo añadido, así que muchas veces no se preocupan en cuidar otros detalles (o sea: como saben que vamos a ir a verlas, les da igual que sea un pestiño), pero en fin, siempre pueden haber excepciones. O al menos eso pensaba hasta ver el trailer.



Porque de su visionado se desprenden inmediatamente tres preguntas:

1) ¿Por qué una película de acción real? ¡Por el amor de Dios, que era una serie de dibujos animados y que tampoco destacaba especialmente por la calidad de la animación! Si quieres jugar la baza de la nostalgia, ¡hazlo bien, cojones!

2) ¿Por qué las ardillas han sido reducidas al tamaño de... ardillas? En los dibujos, eran tan altos como niños. Bueno, supongo que con el actual desarrollo de los efectos especiales, no se pueden hacer CGIs más grandes.

Por si no quedaba claro.

3) Y fundamentalmente, ¿por qué vemos a Alvin COMIÉNDOSE SUS PROPIOS EXCREMENTOS? ¿Había algo en la serie original que la hiciera merecedora de introducir chistes escatológicos? ¿Quién ha pensado que es una buena idea convertir una serie infantil en una versión ardillesca de "Pink Flamingos"?

Probablemente, uno de éstos.

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3 comentarios:

  • A las 11:09 p. m. , Blogger acayala ha dicho...

    Pues el hacer un remake de estos, es por hacer dinero con la nostalgia del personal.
    Pero... hacerlo con actores es por varias razones. Que aunque tienes razón en el medidor de ironias, el tema es increiblemente ECONOMICO.

    Pro de un de animacion- Hacer una producción animada de estas caracteristicas es más barato que una de actores. (No hay que pagar actors ni FX, ni convenios ni blablabla...)

    Contra de una de animación- Si es para la gran pantalla (única opcion que hay...) es que para que la cosa tenga un mínmo de calidad tardas unos 4 años de producción, eso supone una inversión de presupuesto para una producción que no deja de ser de baja calidad. Hacerla a una calidad inferior sería llevarla a Video... y seguimos que necensitas 2 años, y lo cierto es que ni Dios se acuerda de las ardillas.

    La solución es simple, en poco más de un año tienes la película completa. Son solo necesarios unos pocos meses de rodaje. Para pasar a postproducción insertando las Ardillas. Como es el "mundo real", algún "creativo" habrá pensado que es mejor que las ardillas sean "ardillas", para que sea más creible. Además, siendo de ese tamaño, es más aceptable por el público adulto (y rancio), cuando ven un adulto hablando con una ardilla.
    La percepción no es la misma con un dibujo animado que con un actor... ya te digo yo que queda algo muy dificil de trar... el ejemplo es el remake aquel del Alce y la ardilla voladora, que era le mismo plan.
    El caso es que se trata de uan producción relativamente barata, que se les ocurrió en un apreton de estreñimiento el año pasado, y tienen que tenerlo hecho antes que los inversores se den cuenta de lo descabellado que es meter pasta en una cosa así. Y que en caso que se den cuenta la producción este tan avanzada que sea una locura mayor echar marcha atrás.

    En una de dibujos... tardas más en llegar a ese punto. Es lo que tiene la industria del chine... digo del cine. :P

     
  • A las 5:16 a. m. , Anonymous Sergio ha dicho...

    No es nada barata. De hecho está bastante por encima de la media (la inserción de animación de cualquier tipo complica enormemente la logística). Este engendro ha costado 70 millones de dólares.

    El proceso "creativo" que ha llevado a su realización es sencillo. Se trata de un proyecto-nieto, es decir, un producto de tercera generación de una idea que funcionó bien al principio.

    Y ese principio fue "Scooby Doo" en el 2002, que recaudó 275 millones en todo el mundo. Dos años después su continuación se quedó en 181 (aún generando buenos ingresos) y vio la luz la primera generación nacida a su estela: "Gardfield" (175 millones de recaudación, un magnífico resultado habida cuenta de que costó 50). Dos años después padecimos la nueva entrega del felino zampalasaña (141 millones, pero con batacazo brutal en EE.UU.) y más o menos por las mismas fechas en que se aprobó (en el 2004) se habrá iniciado la producción de "Alvin y las ardillas" (tercera generación).

    Los costes de estas películas se sitúan en un margen muy estrecho 50-85 millones y buscan aprovechar más o menos el mismo segmento de mercado con premisas similares (aunque a medida que añadimos generaciones el resultado final y el éxito económico son más mediocres). Al final llegarán a la extenuación del filón y se cerrará el chiringuito para pasar a exprimier algún otro concepto. Si no ocurre con esta misma película, de aquí en dos años tendremos "El retorno de Alvin" y algún otro experimento ("Los osos amorosos", "Los osos gummy"...).

    PD: Si flexibilizamos los criterios, es posible rastrear los orígenes de esta tendencia hasta "Stuart Little" en 1999 (y su continuación del 2002), con lo que "Alvin y las ardillas" sería un refrito de cuarta generación.

     
  • A las 5:22 p. m. , Blogger acayala ha dicho...

    Pues Sergio. Lo que yo digo no lo veo incompatible con lo que tu dices. Si no más bien complementario. Puesto que yo NO hablaba de las razones creativas, sino de las razonesde producción.
    Por cara que sea esta producción, siempre será más "barata" que una de animación. Por los riesgos que implica una producciónde animación y los que implica una con actores.
    El problema es el de siempre.
    La animación necesita un mínimo de cuatro años de producción (o más), a lo largo de los cuales, la financiación puede desplomarse. Y te quedes con una película a medio producir.
    Mientras que si inviertes esos 80 millones en una con actores, por complicado que suponga el tema técnico, en 1 año, lo recuperas o lo pierdes, pero la apuesta no es tan grande como si hablamos de dibujos.
    Además, siendo Albin y las ardillas, está claro que apostar por una producción de animación para cine es una apuesta demasiado larga y peligrosa. (aunque cueste menos millones que con actores, el tiempo de producción hace que sea demasiado largo y lo encarece, la misma razónla puedes aplicar a Scooby a Garfield, etc.. etc. )
    :)

     

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