Mi propio blog, con casino y furcias

¡Ah! ¿No hay sitio para mi en vuestros blogs, eh? ¡Vale! Me construiré mi propio blog. Con casino. ¡Y furcias!

jueves, noviembre 22, 2007

Lo odio

Odio Madrid. Y cada vez que me toca ir (unas tres o cuatro veces al año por temas de trabajo), vuelvo odiándolo más, si cabe.

Odio a sus taxistas zombies que no saben dónde está la Plaza de San Martín, y no son capaces de encontrarla a pesar de llevar en el coche un puto GPS.

Odio a sus taxistas cansinos que se empeñan en explicarte que la Puerta del Sol está cerrada y que Legazpi está en obras, cuando ya le has explicado que no eres de allí, que no conoces la ciudad y que te vas a quedar menos de veinticuatro horas, y porque no puedes huir más rápidamente.

Odio a sus taxistas pachorros que te miran entre indiferentes y paternalistas cuando les explicas que vas a perder el tren porque llevas más de treinta y cinco minutos para llegar a la estación de Atocha, habiendo salido de uno de los hoteles más céntricos de la ciudad.

Odio el frío que hace.

Odio que en todos y cada uno de los hoteles en los que me he alojado en Madrid me haya pasado algo surrealista: encontrar cambiados los números de las habitaciones, encontrar mandos de Play Station conectados sin explicación alguna a la televisión o, como me pasó ayer, que me toque subir andando a la habitación haciendo equilibrios con una maleta, una bolsa de mano y un bastón porque, cuando pregunté por el ascensor, me respondieron que "estaba completo" (?).

Odio su tráfico enloquecido.

Odio lo grande que es.

Odio que los taxistas te claven suplementos de 2,50 euros por coger el taxi en Atocha, o de ¡5 euros! por ir o venir de Barajas.

Llamenme provinciano si quieren, pero odio esa ciudad con toda mi alma. Supongo que los nativos acabarán acostumbrándose, pero para los visitantes ocasionales, Madrid es la ciudad más hostil del mundo (con la posible excepción de Beirut).

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23 comentarios:

  • A las 10:14 a. m. , Anonymous Anónimo ha dicho...

    No te equivoques: el blanco de tus iras son los taxistas, los hoteles y el frío.

    Lo único que te acepto es tu queja sobre su tamaño y tráfico. Pero a cambio, Madrid tiene muchas otras virtudes. Difíciles de apreciar en un viaje de 24 horas, claro está.

     
  • A las 12:26 p. m. , Blogger Elenya ha dicho...

    Odiar el frío de Madrid tiene huevos cuando el de Valencia es peor, húmedo y que no te lo quitas ni cons 4 capas de ropa... y odiar el tráfico enloquecido... los madrileños flipan con los conductores valencianos (bueno, y con los alicantinos ya se mueren)

    ¿No odias que esté todo levantado y en obras? Yo odié, sobretodo, esa manía de ir corriendo a todas partes. Ni loca me iba a vivir allí :)

     
  • A las 8:19 p. m. , Blogger Akin ha dicho...

    Yo odio el anonimato de las grandes ciudades. Odio la sensación de soledad que me provocan, odio la indiferencia con que las gentes miran los problemas de sus vecinos. Odio que un muerto en el portal de al lado, o la mujer del piso de arriba que es maltratada no sea problema de nadie. Odio que a una amiga unos tíos la soben en plena calle y nadie de los que pasan por la calle hiciese nada para ayudarla.

    Cada día me convierto en más sociópata, y las razones para ello están mucho más vigentes en las grandes urbes que en los pueblos pequeños.

    No conozco a casi nadie que haya ido a trabajar a Madrid y diga que ahora sea más feliz. Bueno, dicen que un amigo de un amigo sí, pero porque es un trepas y en ese mundo madrileño se siente de lo más a gusto.

     
  • A las 11:30 p. m. , Blogger Casinoyfurcias ha dicho...

    "anónimo dijo...
    No te equivoques: el blanco de tus iras son los taxistas, los hoteles y el frío".

    No. El blanco de mi odio es todo Madrid. Lo ejemplifico en unas pocas anécdotas, pero me sigue pareciendo una ciudad pensada sólo para que se sientan cómodos en ella los residentes permanentes. La sensación de rechazo al forastero ocasional que flota en el aire de Madrid no la he sentido en ninguna otra de las ciudades que conozco.

    "Lo único que te acepto es tu queja sobre su tamaño y tráfico. Pero a cambio, Madrid tiene muchas otras virtudes. Difíciles de apreciar en un viaje de 24 horas, claro está".

    Es exactamente lo que he dicho. Quizá los que vivan allí permanentemente puedan encontrarle virtudes. Pero para los que hacemos viajes relámpago por temas laborales, es una ciudad hostil y muy poco acogedora.

     
  • A las 11:38 p. m. , Blogger Casinoyfurcias ha dicho...

    "elenya dijo...
    Odiar el frío de Madrid tiene huevos cuando el de Valencia es peor, húmedo y que no te lo quitas ni cons 4 capas de ropa..."

    Elenya, me parece que eso es leyenda urbana :)

    En serio, con la misma ropa que llevaba en Madrid a las 7 de la tarde (y que me estaba cagando de frío) en Valencia a las 11 me encontraba de lo más cómodo, e incluso me podría haber sobrado alguna capa. En serio: compara la ropa que la gente lleva por la calle en Madrid y en Valencia el mismo día de diciembre. Si fueras por la calle Colón con tanta ropa como la gente utiliza en la Castellana, te aseguro que ni con la diferencia de humedad pasarías frío.

    "y odiar el tráfico enloquecido... los madrileños flipan con los conductores valencianos (bueno, y con los alicantinos ya se mueren)"

    No hablo de los conductores. Hablo de direcciones imposibles; de avenidas enormes en las que hay retención en cada cruce porque, por alguna razón, siempre hay más coches queriendo girar a la izquierda que sitio para contenerlos; hablo de tardar media hora en llegar a cualquier punto de Madrid porque hay follón; hablo de un planeamiento urbanístico diseñado por Escher.

    No puedo quejarme de los conductores. Las pocas veces que he tenido que llevar el coche por Madrid he acabado de los nervios, así que si lo tuviera que hacer todos los días, supongo que acabaría enloquecido.

    "¿No odias que esté todo levantado y en obras?"

    En realidad, no mucho. Me fastidia, eso sí, que toda España haya oído hablar de las obras en la V-30 mientras que, cuando hicieron el Bulevar Sur en Valencia, San Marcelino estuvo aislado del resto de la ciudad casi dos años y no era noticia ni en el Levante. Pero vamos, eso es porque soy un provinciano preocupado sólo por su propio ombligo :-)

    "Yo odié, sobretodo, esa manía de ir corriendo a todas partes. Ni loca me iba a vivir allí :)"

    Lo estaba comentando con una compañera del trabajo esta mañana. Por cuestiones laborales, yo estoy dispuesto a irme a cualquier ciudad de España. Menos a Madrid.

     
  • A las 11:42 p. m. , Blogger Casinoyfurcias ha dicho...

    "akin dijo...
    Yo odio el anonimato de las grandes ciudades."

    Esa es otra cuestión realmente entretenida. Por muy grande que sea tu ciudad, ¡no hay razón para no saludar a tus vecinos, leñe! Aunque no puedas conocer a toda la ciudad, los de tu finca no son tantos como para no poder saber quiénes son.

    Pero eso, me temo, no es exclusivo de Madrid. Pasa en Barcelona, pasa en Valencia, y supongo que pasará en casi todas las capitales y ciudades mínimamente grandes. Medimos el grado de desarrollo de una población por el hecho de que nos comportemos como extraños con los que nos rodean.

     
  • A las 4:33 p. m. , Anonymous Sergio ha dicho...

    Pues Madrid no la tengo muy catada, pero, desde luego, Sevilla durante la Hispacón me resultó la peor ciudad que he visitado, y con diferencia. Todos los inconvenientes de una ciudad grande y ni una sola de sus ventajas, un servicio lamentable y un nivel de ruido capaz de enervar a un valenciano.

     
  • A las 7:17 p. m. , Blogger Luiyo ha dicho...

    Bueno, Madrid siempre ha sido famosa (y calificada) por acoger muy bien a sus visitantes, siempre referido a los que vienen a vivir, por ejemplo recientemente:
    http://www.elpais.com/articulo/espana/Madrid/modelo/integracion/elpepuesp/20071121elpepunac_16/Tes

    Como madrileño, no entraré a valorar las opiniones vertidas, es absurdo. Vuestra impresión es la que es y punto.

    Sólo diré que el famoso "anonimato de las grandes ciudades", al menos en Madrid se suele compensar con un fuerte sentimiento de barrio. El que es de Carabanchel disfruta de Carabanchel, lo mismo con Moratalaz, El Pilar, Hortaleza, Aluche,...

    En una ciudad pequeña o pueblo conoces a las x personas que viven cerca. En Madrid conoces a las mismas x y te cruzas a diario con otras 1000*x personas.

     
  • A las 7:20 p. m. , Blogger Luiyo ha dicho...

    El enlace salió mal: Artículo de El Pais

     
  • A las 7:31 p. m. , Blogger Akin ha dicho...

    Luiyo, una amiga mía, gallega emigrada a Madrid, me contaba una noche, llorando, como la habían atacado en plena calle concurrida y a plena luz del día, varios jóvenes que la sobaron hasta cansarse (en palabras literales suyas "llegué a tener un par de falanges en la vagina". Lloraba de rabio y pedía ayuda, y ningún transeunte se paró ni hizo nada.

    En mi pueblo, te lo aseguro, eso no sucedería. Y en la ciudad que tengo cerquita, una ciudad muy pequeña que no llega a los 100.000 habitantes, sospecho que tampoco.

    Son esas cosas las que me alejan de las grandes ciudades. Yo no sé si fue una excepción o lo que le pasó a ella (no el asalto, sino el que la gente la ignorase en sus peticiones de ayuda) es la norma. Pero una sociedad donde no se produce esa ayuda, es una sociedad enferma, las sociedades nacieron, precisamente, para que la sociedad se autodefendiese de las amenazas, y ahora parece que eso se ha difuminado y que cada uno se las apañe como pueda, una caída en el anonimato dentro de la sociedad.

    No sé, no creo que me esté explicando muy bien, e igual no es más que un simple miedo de pueblerino.

     
  • A las 12:49 a. m. , Blogger Ignacio ha dicho...

    Me uno a lo expresado por Sergio, Sevilla y Madrid son las ciudades más incomodas para vivir (o simplemente dejarse caer) que he conocido.
    Si yo también soy de pueblo, que passa

     
  • A las 5:22 a. m. , Blogger Frikihippy ha dicho...

    Solo puedo decir que coincido 100%

    No mejor, 139%

     
  • A las 3:44 p. m. , Blogger Casinoyfurcias ha dicho...

    luiyo dijo...
    Bueno, Madrid siempre ha sido famosa (y calificada) por acoger muy bien a sus visitantes, siempre referido a los que vienen a vivir, por ejemplo recientemente":

    Luiyo, no es por nada, pero la relación entre el titular y el contenido de esa noticia es del estilo de las que comentaba Juanjo de la Iglesia en el "Curso de Ética Periodística".

    El titular es "Madrid, modelo de integración".

    El contenido es que una comparativa de Madrid realizada con otras CUATRO (4) ciudades (Tesalónica, Milán, Dublín y Tubigen) con el objetivo de analizar la actuación de las asociaciones de extranjeros en relación a los recíen llegados. Es decir: no se estudia el grado de integración de los emigrantes, sino lo que hacen sus asociaciones. Único parámetro, que no puede tener en cuenta aspectos como la diferente procedencia de la inmigración en las cinco ciudades, las diferencias de tamaño y población entre ellas, el nivel de riqueza, el idioma, etc.

    Pero es más: el propio estudio deja claro que en Madrid el único colectivo cuyas asociaciones están estructuradas y ofrecen un verdadero apoyo a sus integrantes. Las africanas están desestructuradas, y de las asiáticas mejor no hablamos. Lo cual nos lleva a la sorprendente conclusión de que los iberoamericanos lo tienen más fácil para integrarse en Madrid que en Alemania, Grecia, Italia o Irlanda.

    Es decir, que lo único que demuestra el informe es que las asociaciones de extranjeros en Madrid funcionan mejor que en otras cuatro ciudades europeas. Si eso es lo que entendemos por ser un "modelo de integración", creo que no hablamos de lo mismo.

    "En una ciudad pequeña o pueblo conoces a las x personas que viven cerca. En Madrid conoces a las mismas x y te cruzas a diario con otras 1000*x personas".

    En eso tampoco estoy de acuerdo. Hace años solía ir al pueblo de mi madre en verano y conocía casi la misma gente de la que conozco en mi barrio. Mi finca tiene cuarenta viviendas, y no sé el nombre ni de la cuarta parte de mis vecinos. Y del resto del barrio, conozco a los que fueron conmigo al colegio y poco más. Vale, hay mucha más gente a la que puedo saludar cuando me cruzo con ellos por la calle porque los conozco de algo, pero ciertamente de muchos no sé ni cómo se llaman (ya no hablemos de cosas como la situación familiar o laboral). Es cierto que soy muy antisocial, pero no creo que mi situación sea muy distinta de la del resto de mis vecinos.

    Es un hecho: en las ciudades nos volvemos más antisociales con los que nos rodean. También es verdad que, en mi opinión, eso se debe a que "no los necesitamos": podemos tener acceso a otras redes sociales (compañeros de trabajo, de una peña de fútbol, de alguna asociación o club, etc) más amplias que las de nuestros vecinos, y que además ya tienen en común algo más con nosotros que el mero hecho de compartir un cacho de terreno.

     
  • A las 4:07 p. m. , Blogger Luiyo ha dicho...

    Bueno, mi argumento no era por el articulo (que como dices sólo contempla el lado de las asociaciones de inmigrantes), pero me vino a la cabeza como ejemplo.

    Sobre conocer a más o menos personas... dependerá totalmente de cada uno. Las amistades que haces en el colegio, en el parque frente a tu casa, o en el trabajo serán equivalentes en una ciudad grande que en una pequeña.

    Hablamos de proporción, hay más desconocidos que conocidos cuanto más grande es la ciudad, evidente.

    El caso es que esa proporción te sea indiferente, te suponga un problema... o todo lo contrario.

    Este tema da para mucho...

     
  • A las 10:36 a. m. , Blogger Akin ha dicho...

    Luiyo, no se trata de conocer a más o menos personas. Puedes conocer a cientos y sentirte solo, de hecho pasa muy a menudo.

    Te pongo otro ejemplo de lo que intento describir: En Santiago me muevo con libertad por cualquier calle a cualquier hora del día o de la noche, sin miedo. Me pueden atracar, sí, pero sería un hecho puntual, no suele suceder, cuando sucede es noticia.

    Y si a alguien lo atracan y grita, es muy probable que el primero que pase lo ayude, o al menos llame a la policía de inmediato.

    Tenemos nuestros mendigos, nuestros drogatas, y algún que otro quinqui reincidente. Pero lo dicho: yo me muevo por Santiago sin miedo alguno.

    Si nos vamos a las afueras, donde yo vivo: mi garage es abierto, no tiene puerta, es sólo un tejado que proteje al coche de las heladas. Si estoy ya en casa y me acuerdo de que no he cerrado el coche con llave, no me levanto para ir a cerrarlo. Y multitud de veces lo he dejado con las ventanillas abiertas toda la noche por descuido.

    ¿Por qué? Porque sé que el 90% de las personas que pasarán por delante de mi casa son conocidas mías. Del 10% restante, el 90% son conocidas de mis padres. Y del resto, el 90% son conocidas de algún conocido mío o de mis padres. Sólo de vez en cuando pasa algún coche despistado o algún ciclo-turista que busca nuevas rutas.

    Eso da una enorme tranquilidad, porque alguien que es conocido en una comunidad, no suele meterse en problemas, porque el rechazo social que recibe es mucho mayor que que el penal. A alguien que roba un radio-casette de un coche le puede caer una multa menor, pero la fama de ladrón que acompaña el acto en su entorno hará que tarde o temprano se termine yendo a otra comunidad.

    Me he pasado muchos años renegando de todo eso, añorando el anonimato de la ciudad, despreciando la rumorología y el boca-boca, porque a menudo el rechazo social no era por delitos sino por opciones personales contrarias a la costumbre (una minifalda, un piercing...). Sin embargo, puesto ahora todo eso en una balanza con el paso de los años, la tranquilidad de la vida en comunidad es algo que no tiene precio. Y lo digo yo que soy un tipo asocial, sin amigos en mi entorno y que no participa en actos sociales.

    Y te aseguro, que si en una calle de mi entorno, alguien ataca a otra persona como aquellos chicos atacaron a mi amiga, la comunidad no va a quedarse como si la cosa no fuese con ellos. La gente no pasa como si el problema fuese de otros.

    Sigo dando vueltas al mismo concepto. Es mi tema de pensamiento recurrente desde hace unos meses. No consigo formularlo del todo pero la idea va por ahí. Es una cuestión ideológica-filosófica: mi modelo social necesitaría de ése sentimiento de comunidad, no puede haber anarquía sin él, si la sociedad va camino de un individualismo atroz y la empatía social se pierde, el anarquismo es imposible y el modelo social tiene que ser mucho más estatalista, al estilo las socialdemocracias que tenemos. Mi pregunta es si la inercia individualista que llevamos, acentuada en las ciudades (y con las ciudades absorviendo más y más gente cada año que pasa) tiene o no vuelta atrás.

    No tengo respuesta, pero soy pesimista.

    Y sin embargo, de esa respuesta, dependen demasiadas cosas. Por ejemplo: el tipo de medidas a tomar para la lucha contra el cambio climático. En una sociedad individualista han de ser estatalmente impuestas. En una sociedad más comunitaria, podrían ser voluntarias. El modelo carcelario también depende de esa respuesta: en una comunidad se podría intentar la reintegración, en una sociedad individualista, ésta me parece mucho más difícil. Y así en casi todo.

    Sólo rozo la superficie de cada tema, lo sé, pero en realidad no tengo respuestas, sigo con las preguntas...

     
  • A las 4:28 p. m. , Blogger Luiyo ha dicho...

    Bueno, parece que defiendo el modelo "urbanita" cuando no me atrevería ni a defender Madrid si no es porque disfruto de estos debates :-P

    Akin, el caso de tu coche creo que es excepcional. Lo que llamas afueras de Santiago es una zona totalmente rural donde, como dices, sólo un cicloturista despistado puede pasar.

    De cualquier modo, está claro que la delincuencia se acumula en las ciudades incluso en mayor proporción que lo hace la población general.

    Pensemos también que un delito en toda la provincia de A Coruña tiene muchas más opciones de "salpicarte" (un amigo, familiar, compañero o tú mismo la víctima) a ti que a mi el mismo delito en Madrid.

    Lo de tu amiga pasará en Madrid con una frecuencia mucho mayor que en otras ciudades, seguro, pero no pasa únicamente en Madrid. Las noticias de sucesos se extienden por todo el mapa.

    Puedo estar muy de acuerdo con tus últimas reflexiones sobre el modelo social deseable, pero me causan asombro afirmaciones como "No conozco a casi nadie que haya ido a trabajar a Madrid y diga que ahora sea más feliz. Bueno, dicen que un amigo de un amigo sí, pero porque es un trepas y en ese mundo madrileño se siente de lo más a gusto" por citar una tuya.

    Creo que más allá del modelo social, estamos viendo bastantes prejuicios sobre Madrid en concreto, sin poner en duda las experiencias personales de cada cual...

     
  • A las 4:36 p. m. , Blogger Luiyo ha dicho...

    De todas formas, hay que joder lo mal que se debaten las cosas en estos medios... ¿cuando dices que nos vemos Akin? XDDDDDDDDD

     
  • A las 5:05 p. m. , Blogger Akin ha dicho...

    Jejejeeje, ni idea Luiyo, ni idea.

    La afirmación que hice ese cierta, en serio, lo comentaba hace unas semanas con un amigo que sacó la misma impresión. Y lo hago sin prejuicios, yo mismo estuve a un tris de irme a Madrid a currar cuando aquí no encontraba nada. Mis amigos emigrados a Madrid están deseando volver. La amiga del 'asalto' se fue a Barcelona.

     
  • A las 5:14 p. m. , Blogger Akin ha dicho...

    Por cierto, sí, es una zona rural, pero Santiago está a 2 kms y a 1 km tenemos un importante polígono industrial. La gente aquí tiene huertas pero casi todo el mundo trabaja fuera de casa. Creo que semirural es un término adecuado.

    La ventaja es que la carretera que lleva a mi casa no tiene salida, con lo que no es ruta de paso para nadie.

     
  • A las 12:26 p. m. , Anonymous Anónimo ha dicho...

    Nací en Madrid y llevo toda la vida viviendo ella. Y, qué queréis que os diga, pero en cuanto pueda me largo. Aunque sea a un pueblo perdido en Teruel, pero cada vez lo aguanto menos. Madrid es un monstruo que te absorbe, que te obliga a vivir a un ritmo frenético y, sí, hasta a caminar con miedo por la calle cuando cae el sol. Y no estoy dispuesta a vivir así para siempre.

     
  • A las 9:20 p. m. , Anonymous Anónimo ha dicho...

    Lo peor de Madrid es que está lleno de paletos. Y estos paletos son los nativos, que conste. Eso se demuestra en taxis, hoteles, tráfico y cualquier otra eventualidad de la vida diaria.

     
  • A las 5:58 p. m. , Anonymous Anónimo ha dicho...

    Amigo, no has estado en ciudad de México, en la ciudad mas grande y contaminada del planeta. Es un circo de ratas, de tráfico inexplicable. Donde un recorrido de 23 kilómetros en auto puede secuestrar dos horas y media de tu vida. Citando a Jarabe de Palo, ... del cristal con que se mira, todo depende ...

     
  • A las 4:10 p. m. , Anonymous El "Gentleman" matritense ha dicho...

    No debes haber viajado mucho, de todas maneras.
    Independientemente de esto, que tampoco quiero discutir: Yo amo Madrid, pero entiendo que es un gusto adquirido.

     

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