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lunes, diciembre 29, 2008

Twain vs Pitingo

El caso es que estaba cenando cuando un curioso sonido ha llegado a mis orejas. Me he girado para ver la tele, pensando que iba a ver a un gato oligofrénico al que, gracias a algún retorcido experimento, habían enseñado a maullar a un ritmo similar al de "Killing me softly". Y me he encontrado con este infraser.


Parece ser que se llama Pitingo y que, no se sabe muy bien por qué, alguien se ha empeñado en que triunfe. Pero le he encontrado una utilidad: me ha venido a la cabeza un fragmento de "Un yanqui en la Corte del Rey Arturo" que casi había olvidado:

"La soberana estaba tan impresionada que incluso me consultó respecto a la orden dada de ahorcar al compositor de aquella... melodía que habíamos escuchado. Deseando ser justo, mandé que acudiera a mi presencia, en compañía de los músicos, y les hice interpretar nuevamente la composición. Una vez oído aquel galimatías y comprendiendo que en aquel punto la reina tenía razón, di mi consentimiento para que ahorcaran al compositor y a toda la banda. A Morgana le satisfizo mi ecuanimidad".

No cabe duda de que Twain sabía lo que se hacía.

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2 comentarios:

  • A las 6:30 p. m. , Anonymous Rafahurin ha dicho...

    Un gran libro, sí señor. Con uno de mis primeros mitos eróticos, creo que tenía sueños húmedos con Elisenda.
    Esa inocencia y sumisión...
    Sí, Twain sabía lo que se decía.

     
  • A las 9:01 p. m. , Anonymous Unai ha dicho...

    No puedo estar más de acuerdo. ¿Esto es extensible al cine? Porque se me están ocurriendo un par de nombres...

     

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